“El cáncer es una enfermedad que impacta a toda la familia. Los familiares del paciente sufren igual que él en todas las dimensiones: física, espiritual, psicológica, social e intelectual, y van acumulando un agotamiento progresivo. Temen perder a quien quieren, experimentan angustia, depresión y soledad”.

Estas palabras son de Marcela Valle Cuéllar, psicóloga logoterapeuta y directora del Centro de Atención Familiar Sanar Psicoterapia, quien ha visto en su consulta cómo los esposos, hijos, padres, hermanos y demás familiares de una persona con cáncer llevan un dolor por dentro al que no siempre se le presta atención, porque el enfermo es la prioridad.


Los familiares enfrentan la incertidumbre de saber si los proyectos que habían planeado juntos serán concluidos, se cuestionan si la forma como cuidan al otro es la correcta, se preguntan por el sentido de la vida y por cómo enfrentar la posible muerte.

Suele suceder que al principio adopten una actitud de negación y quieran huir de lo inevitable, esto prolonga el sufrimiento y retrasa la opción de asumir una actitud constructiva.

Valle considera que resulta útil, para los miembros de la familia, participar en talleres o reuniones con profesionales como psicólogos, psiquiatras, médicos, enfermeros o con algún familiar de un paciente que pueda hablar desde su experiencia. Esto les ayuda a expresar emociones, muchas veces escondidas. También pueden buscar un acompañamiento psicológico personalizado.

En naciones como España y Estados Unidos existen los grupos de apoyo exclusivos para los familiares de pacientes con cáncer. Y en nuestro país, la Liga Colombiana contra el Cáncer, por ejemplo, ofrece espacios especiales para los familiares de pacientes que padecen la enfermedad, como talleres de arte y clases de yoga. Además, los familiares pueden pedir consulta psicológica individual, de pareja o de familia.

María Castrellón Pardo, psicóloga de la liga, afirma que es necesario el apoyo psicológico para los familiares no solo para aprender a entender al paciente, sino para que ellos mismos puedan enfrentar la enfermedad. Es tan importante la salud mental de los pacientes y los enfermos que la institución está creando, en alianza con el Colegio Colombiano de Psicólogos y la Asociación Colombiana de Cuidados Paliativos, la Red de Atención Psicosocial de Oncología y Cuidados Paliativos, para que todas las personas encuentren apoyo emocional de un profesional. Y Castrellón es la coordinadora. La salud mental del paciente de cáncer y de sus familiares es cada vez más relevante, tanto que en varias universidades de Estados Unidos y Europa ya existe la especialización en psicología oncológica.

Se trata de aprender a vivir con el cáncer sin que este nos arrebate el control de nuestra vida

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